- Paola Camacho
- Salud y Bienestar
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- bienestar, salud, suplementos, hábitos, suplementación, alimentación, actividad fisica, Movimiento
No existe un suplemento que sustituya una alimentación equilibrada, ni una alimentación adecuada puede compensar por completo una vida sedentaria. De la misma manera, hacer ejercicio no significa que podamos dejar de prestar atención a lo que comemos.
El cuidado personal se construye a partir de diferentes hábitos que trabajan en conjunto.
Entre ellos podemos encontrar tres pilares fundamentales: alimentación, movimiento y suplementación.
Pero ¿qué papel tiene cada uno y cómo pueden complementarse?
La alimentación: el punto de partida
Una alimentación variada y equilibrada es la base para proporcionar al organismo la energía y los nutrientes que necesita para sus funciones normales.
Proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales, fibra y agua forman parte de una alimentación completa.
Además, las necesidades nutricionales no son exactamente iguales durante todas las etapas de la vida. Pueden cambiar de acuerdo con la edad, actividad física, alimentación, estilo de vida y otras características individuales.
Por eso, antes de pensar en suplementos, vale la pena comenzar por una pregunta sencilla:
¿Cómo estoy alimentándome diariamente?
Los suplementos no están diseñados para sustituir una alimentación adecuada. Su función es complementar la ingesta de determinados nutrientes dentro de una rutina.
El movimiento: mantener el cuerpo activo
El segundo pilar es el movimiento.
Nuestro cuerpo está diseñado para moverse y la actividad física forma parte de un estilo de vida saludable.
Caminar, subir escaleras, practicar algún deporte, bailar o realizar ejercicios de fuerza son diferentes formas de mantenernos activos.
Dentro de este punto, el entrenamiento de fuerza tiene especial importancia cuando hablamos del cuidado de la masa muscular.
Los músculos necesitan estímulo para mantenerse activos y funcionales, por lo que combinar actividad física con una alimentación adecuada puede ser una parte importante del cuidado a largo plazo.
Y no es necesario ser deportista para comenzar.
Moverse más también puede significar cuidar mejor nuestra vida cotidiana.
¿Y dónde entra la suplementación?
Aquí aparece el tercer elemento.
Los suplementos alimenticios pueden complementar la alimentación cuando existe una razón para incorporarlos a la rutina.
Pueden aportar determinados nutrientes o compuestos que forman parte de una estrategia de cuidado personal, pero no deben entenderse como sustitutos de los alimentos ni del movimiento.
Por ejemplo, dentro de una rutina pueden encontrarse suplementos de:
- Colágeno hidrolizado.
- Magnesio.
- Vitamina C.
- HMB.
- Otros nutrientes o compuestos específicos.
Cada uno tiene una composición diferente y, por lo tanto, debe consumirse de acuerdo con las indicaciones correspondientes.
Tres pilares, un mismo objetivo
Podemos imaginarlo de una manera muy sencilla:
ALIMENTACIÓN
Aporta la base de nutrientes y energía.
↓
MOVIMIENTO
Estimula y mantiene al cuerpo activo.
↓
SUPLEMENTACIÓN
Complementa la alimentación cuando forma parte de una necesidad o estrategia adecuada.
Ninguno sustituye a los demás.
La suplementación no compensa una alimentación desequilibrada. El ejercicio tampoco significa que podamos descuidar nuestra alimentación. Y una buena alimentación no elimina la importancia de mantenernos activos.
Se complementan.
¿Por qué es importante no depender únicamente de los suplementos?
La facilidad de incorporar una cápsula, tableta o polvo a nuestra rutina puede hacernos pensar que es la parte más importante del cuidado.
Pero un suplemento es justamente eso: un complemento.
Tomar colágeno, magnesio, vitamina C o HMB no sustituye dormir adecuadamente, alimentarse bien o mantenerse físicamente activo.
Por eso, una rutina de suplementación responsable debe formar parte de un contexto más amplio.
Alimentación
Busca una alimentación variada y equilibrada que incluya diferentes grupos de alimentos.
Movimiento
Encuentra una actividad física que puedas realizar de manera constante y adecuada para ti.
Descanso
Permite que el organismo tenga momentos suficientes de recuperación dentro de la rutina diaria.
Suplementación
Cuando corresponde, incorpora productos que complementen la alimentación y que tengan una composición e indicaciones claras.
¿Cómo empezar a integrar los tres?
No necesitas cambiar toda tu rutina de un día para otro.
Puedes comenzar con pequeños hábitos:
1. Revisa tu alimentación.
Observa qué tan variada es y si estás incluyendo fuentes adecuadas de proteína, frutas, verduras, cereales y otros alimentos.
2. Encuentra una forma de moverte.
No tiene que ser una rutina complicada. Lo importante es encontrar una actividad adecuada que puedas mantener.
3. Identifica qué necesitas complementar.
La suplementación debe tener un propósito y no convertirse en una colección de productos que consumes sin conocer su composición.
4. Revisa las etiquetas.
Conoce los ingredientes, cantidades, porción recomendada y forma de consumo.
5. Sé constante.
Los hábitos tienen mayor valor cuando pueden mantenerse a largo plazo.
¿Más suplementos significa una mejor rutina?
No necesariamente.
Una rutina de suplementación no debería medirse por la cantidad de productos que contiene.
Elegir varios suplementos sin considerar su composición, porciones o compatibilidad con nuestra alimentación puede hacer que perdamos de vista lo más importante.
La calidad de una rutina está en qué hacemos, por qué lo hacemos y qué tan bien podemos mantenerlo.
Cuidarse es un conjunto de decisiones
Alimentación, movimiento y suplementación no tienen que competir entre sí.
Pueden formar parte de una misma estrategia de cuidado.
La alimentación proporciona la base.
El movimiento mantiene al cuerpo activo.
La suplementación puede complementar determinados aspectos de la alimentación.
Y alrededor de ellos existen otros hábitos igualmente importantes, como el descanso, la hidratación y la constancia.
La mejor rutina no es la que tiene más productos
Es la que puedes mantener.
Cuidarse no significa buscar soluciones rápidas ni convertir la suplementación en el centro de todo.
Significa prestar atención a lo que hacemos diariamente y tomar decisiones informadas que acompañen nuestra vida a largo plazo.
En Miguel Soto creemos que elegir un suplemento también significa entender su lugar dentro de una rutina completa.
Alimentación. Movimiento. Suplementación. Tres elementos que pueden complementarse cuando cada uno cumple su función.
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